No creas todo lo que piensas
Todo empieza con una pregunta:
¿Tu mente es tu amiga o enemiga?
La filosofada
Algo que debería estar en la canasta básica de todos es la terapia. Hace unas semanas me tocó llegar a mi sesión con la enorme necesidad de darle alto a mi mente. Venía de una racha en donde mis pensamientos me dirigían a mí, no al revés. Parece que tengo una adicción a irme a unos lugares obscuros, dramáticos, dolorosos y fatalistas, esperar lo peor como si esto me preparara, cuando lo único que hace es dejarme exhausta. Y eso tiene varias explicaciones; la historia que me cuento que parte de la costumbre que he practicado por años debido a mis creencias (en su mayoría inconscientes) y el cortisol que genera ese proceso y que literal, genera químicamente adicción.
Y no soy la única; ¿Sabías que tenemos 70,000 pensamientos al día, de los que 95% son inconscientes, al menos 90% repetidos y 80% negativos? ¿Qué quiere decir esto? Que pensamos negativo, repetidamente y de manera inconsciente.
Mi tremenda terapeuta Yasmin, me enseñó sobre las 5 esferas de las que estamos hechos; La espiritual, la mental, la física, la social y la emocional. Cuando algo duele, inquieta, da ansiedad, es que algo está fallando en alguna de esas esferas. Y requiere valor y algo de necesidad explorar cada una para descubrir y ajustar.
Me emocioné al pensar que tengo un mapa para explorarme recurrentemente, porque quien haya venido con instructivo a este mundo que lance la primera piedra… A mi claramente me tocaba balancear la esfera mental… Pero y ¿Cómo?
La mente es compleja y es aliada o enemiga, y eso lo decides tú, tu voluntad y tu decisión de atención ¿Qué decides pensar? Eso está en ti. Los pensamientos se crean a partir de tu percepción del mundo (que ya dijimos se basan en tus creencias en su mayoría inconscientes), y estos pensamientos se somatizan en emociones que se sienten en tu cuerpo. Aquí dos claves importantes: Exploración de tus creencias, observación de tus pensamientos, atención a tus emociones.
“Aguanta la obscuridad de tu pensamiento el tiempo que puedas aguantar la respiración; después de ese tiempo; lo estarás convirtiendo en drama o lo que es peor, sufrimiento”
Toca explorar: “Elijo mi pensamiento, elijo mi sentimiento”
Paso 1: Cada mañana, al despertar, antes de que llegue cualquier pensamiento; elige: ¿Qué es eso que voy a pensar y sentir hoy? Oblígate a decidir lo que pensarás cuando despiertes.
Paso 2: Ponte una liga en la muñeca de la mano. Cuando identifiques durante el día un pensamiento negativo, estírala y suéltala; que ésta te duela levemente (Esto hará que tu cerebro comience a identificar los pensamientos negativos como algo que no quieres tener y es parte de un proceso de reprogramación)
Paso 3: Sumérgete en ese pensamiento, solo el tiempo que aguantes la respiración. Dura ese tiempo en ese lugar. Cuando ya no puedas más, suelta el aire y deja el pensamiento.
Paso 4: Cuéntate otra historia; Combate el pensamiento con lógica e implanta una nueva creencia. Como proceso de contrarrestar el pensamiento que quieres desechar, fuérzate a pensar en 3 ocasiones en el pasado donde en una situación similar lograste lo que te propusiste. Que estas situaciones te demuestren lo que eres capaz de hacer y reconócetelo. Siempre hay algo que reconocernos, sin importar por lo que estás pasando. Esto generará confianza argumentada, y la confianza autoestima más alta y con ello, tendrás nuevas creencias implantadas hacia lo que puedes lograr, no lo que puede salir mal.