El miedo tiene al peor relacionista público
Todo empieza con una pregunta:
Y a todo esto, ¿Qué es el miedo?
La filosofada
Todos hemos sentido miedo… Es una sensación incómoda, dolorosa, donde sientes que no hay salida, donde se te nublan las opciones y llegan los peores sentimientos fatalistas.
¿Pero, qué es el miedo?
El miedo es una emoción que tiene como propósito hacernos sobrevivir. Tiene como objetivo alejarnos del peligro …. ¿Por qué lo odiamos tanto?.... Porque como debe asegurarse de que le pongamos atención; se manifiesta con emociones no placenteras. Y lo que pasa es que muchos miedos no han evolucionado en nuestro cerebro que sigue siendo prehistórico y la sensación que tenemos es que estamos expuestos a peligros reales cuando en realidad no son peligros que ponen en riesgo nuestra vida.
Piensa que nuestro cerebro se quedó en la época de la prehistoria, donde hacernos sentir miedo por un León al que estábamos expuestos veridicamente era útil, porque nos hacía accionar y sobrevivir.
Cuando el miedo vive en el futuro o el pasado nos genera sufrimiento. Cuando vive en el presente: nos genera actuar. Será importantísimo que podamos pausar y pensar: ¿el miedo que siento es de un peligro real o inventado? ¿Es pasado, futuro o presente?
El problema no es el miedo, el problema es que validamos el miedo. Le damos un espacio protagonista y creemos su verdad en lugar de cuestionarlo, entenderlo, transformarlo. Nos creemos peligros que no nos ponen en riesgos reales.
El Propósito del miedo es ser un semáforo, un freno para tomar una pausa, un expansivo de emociones para que podamos ver con mayor intensidad algo en lo que debemos poner atención.
El rol del miedo es avisarnos si los recursos que tenemos son suficientes para lo que necesitamos en esta precisa situación. Si no tengo miedo, no tengo límites o consciencia sobre el peligro. El miedo es un guardián.
Toca explorar:
La mala reputación del miedo viene de que es incómodo y tratamos de evadirlo. También viene de la creencia de que tener miedo está asociado con la falta de valentía; Pero es erróneo. De hecho la permanencia del miedo es por falta de confianza y justo el antídoto al miedo será usar tu confianza.
¿Cómo usar el miedo como tu herramienta?
Al miedo hay que abrazarlo. Hay que verlo a los ojos e invitarle un café. Es como esa amiga incómoda que pone ante tus ojos cosas que no quieres ver porque te incomodan o duelen. Pero hay algo necesario que explorar de eso.
El miedo te da creatividad, genera crisis para causar cambio. Te impulsa a buscar opciones diferentes, te lleva a resolver, a buscar soluciones, a actuar.
Existen 2 elecciones sobre el miedo que están en tu control; El miedo como freno o como motor
Así que pon en su lugar al miedo, donde merece estar. En una ocasión entrevisté a Mario Guerra, un gran psicólogo que ha hecho muchos estudios alrededor del miedo. Y justamente da la analogía de que si vas en un coche, tienes de dos, ir piloteando tú el coche y que el copiloto sea el miedo que marque posibles peligros, o caer en total dependencia del miedo y que él tome el volante y entonces tener episodios de pánico….
Escucha la entrevista completa aquí
¿Qué voz le pondrás a tu miedo?
Contrarrestar el miedo no es a través de la valentía, es a través de construir confianza ¿Cómo fortalecer tu confianza? Acá es muy útil que quites excusas al miedo con argumentos lógicos también.
Ve a tu historia y encuentra estos argumentos ¿Qué es eso de lo que nos podemos agarrar? ¿Cuándo fue un momento donde saliste, ganaste, resolviste? ¿Cuál fue una victoria ganada donde sentiste orgullo de ti? Validarte a través de tus vivencias te genera confianza. Y la confianza se traducirá en la certeza de que sabrás cómo resolver lo que se te presente.
Se que es súper cursi, pero me encanta verlo como el pajarito que está parado en la rama más endeble… ¿Lo ves estresado?... No… ¿se puede romper la rama?, en cualquier segundo… ¿Tiene miedo? probablemente no… porque sabe que si se rompe, podrá volar.
Lo mismo contigo, Busca la confianza que te haga sentir seguro que podrás volar. Todos podemos tener ese poder. Un persona poderosa: puede, logra.