Emprender ¿Es de locos?

Todo empieza con una pregunta:

  ¿Somos o nos hacemos?

La filosofada

En los últimos años son más las conversaciones alrededor de la salud mental. Colectivamente ha habido un cambio en la forma en la que nos referimos a términos como “terapia” “autoconocimiento” y “condiciones mentales”. Ya no son términos escondidos, ni temas de los cuales no se pueda hablar públicamente. Ya las enfermedades mentales no son solo padecimientos extremistas que deshabilitan a la persona de estar en sociedad, son padecimientos más comunes, mayormente padecidos y socialmente integrados como es la ansiedad, el burnout, la falta de atención y depresión crónica. Leí un artículo que gira en torno a la salud mental, en un grupo en específico de personas: Los emprendedores.

En el estudio referenciado, de 242 emprendedores que hicieron parte, 72% reportó tener algún tipo de condición mental. Entre las más comunes están el déficit de atención, la depresión, el trastorno bipolar y las adicciones. Uno de los temas que se tocan es la correlación que existe entre algunos de los síntomas de estas condiciones y las cualidades “deseables” para emprender exitosamente. Por ejemplo, al emprender un negocio es importante ser curioso, proactivo, innovador, arriesgado. Muchas de estas características coinciden con síntomas de un déficit de atención. Incluso el estudio nota que las personas con un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (ADHD en inglés) son más propensas a emprender y a tener éxito como emprendedores. Entonces, los emprendedores tenemos estas características porque al tenerlas tendemos a emprender más o será que el ritmo, las habilidades que se requieren y el día a día nos transforma y lleva a padecer estas condiciones?

¿Pro o contra?

Aquí quiero resaltar que aunque el emprendedor logre “aprovechar” algunos de los síntomas que se derivan de estas condiciones, también existe otro lado de la moneda: cuando las condiciones mismas se vuelven un obstáculo. Ser innovador, y estar dispuesto a tomar riesgos pueden ayudarnos a impulsar un negocio; pero ser impacientes y cambiar mucho de parecer, puede dañar nuestro flujo de trabajo y la finalización de proyectos. La clave está entonces,  en poder tener una conversación abierta de qué es lo que está pasando en la industria. De cómo podemos desde nuestros emprendimientos aprender a trabajar con estos altibajos y generar espacios donde personas con distintas condiciones puedan desenvolverse de la mejor manera.

¿Si son emprendedores, se sienten identificados con estas cifras? Si trabajan o conviven con emprendedoras ¿Han detectado estos síntomas?

Toca explorar:  

Leer esto me hizo ir a explorarme; ¿Qué va primero, el huevo o la gallina? ¿Mi tendencia a déficit de atención, a cambio de humor, a hiperactividad, a sobre pensar me convirtió en emprendedora, o ser emprendedora ha potencializado esto más en mí? ¿Qué tanto nuestra realidad emprendedora nos sube el volumen a estas condiciones? Exploremos juntos; ¿Qué es eso que incrementa estos padecimientos en nosotros?:

Nuestro contexto, ¿Uno tóxico?

Nos hemos vendido muchas mentiras alrededor de lo que es emprender, nos hemos vendido muchas mentiras en general. Y esta es una realidad de responsabilidad colectiva, ya que no queremos ser los que fallamos o ser los únicos que no lograron que su empresa fuera exitosa, así que inflamos números, mostramos la parte bonita, vendemos humo de lo que será, aunque hoy nuestra realidad no refleja. Esto genera ansiedad, baja autoestima y una sensación de fracaso que sin duda, no sirve a nadie en el ecosistema. 

Expectativas irreales

¿Para qué creas empresa?, Elegir las razones correctas alinearán no solo tu destino, si no tu camino. Piensa ¿Qué es eso que en realidad te está moviendo para emprender? y sé ácido en evaluar si tus expectativas son realistas o no. Remar imparablemente hacia un destino que no existe o es factible, te llevará solo a la frustración.

Ver lo que no hay

¿Cuántas veces no te has cachado deseando lo que no hay? Postergando el momento perfecto a cuando llegues a tener, a ser, a obtener… Hay dos maneras de ver lo que nos sucede: Desde la obscuridad o desde la luz. Todo puede ser observado desde una oportunidad o desde un punto de partida para llegar a donde quieres. Fijarte en tus fichas reales y elegir cómo usarlas a tu favor en lugar de ignorarlas y desear que fueran otras harán que avances y no te paralices deseando siempre un mejor lugar del que realmente tienes. 

La innecesaria y agria comparación

Nos encanta compararnos, medirnos con escala ajena, decidir que el jardín de junto es más verde, que los demás son más felices, más exitosos, más inteligentes. ¿Cuánto tiempo perdemos mirando al otro en lugar de a nosotros? Inspiración vs sufrimiento es la línea en la que ver a los demás no te impulsa, si no te hace sentir inseguro e infeliz. 

Nunca será suficiente

Creo que lo más tóxico de este recién mundo expandido del emprendedor es que nunca es suficiente, siempre puedes crecer más, tener más, lograr más. El “Más” nos está matando, nos deja insatisfechos, derrotados, buscando siempre algo que no está sobre la mesa, devaluando lo logrado, aspirando lo que sigue. Vivimos en una época de dopamina que nos mete en una “rueda de rata” que no se detiene, que corre por lo siguiente.

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